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Paraguayos en almíbar

20′ ¦ 4-6 personas ¦ dificultad

El paraguayo o la paraguaya es una fruta muy semejante al melocotón o a la nectarina. La característica más perceptible de esta fruta, es que es completamente aplastada y tiene una semilla más pequeña que la de sus primos hermanos. Sin embargo, su piel es a veces aterciopelada como la de los melocotones, y otras veces lisa, como en la de la nectarina y aunque existen muchas variedades de esta fruta, usualmente la podemos encontrar de piel amarilla-rojiza y con la pulpa unas veces blanca y otras amarilla pálida. Tiene un aporte nutricional y energético importante, además de ser rico en agua, vitamina A y C, mucho potasio, yodo, fósforo, y proporciona mucha fibra y muy poco carbohidratos.

Es una fruta que vemos a montones durante el verano y siempre muy barata, por lo que la compramos muy a menudo y a veces en mucha cantidad y si no se consume en pocos días, se maduran extremadamente rápido y terminan lamentablemente en la basura.

Los paraguayos son tan sabrosos que al igual que los melocotones, son perfectos para prepararlos en conservas y mermeladas, en postres y bizcochos y con seguridad, siempre dan excelentes resultados.

Este postre de paraguayos en almíbar es riquísimo con yogurt, sobre un pan, dentro de una crêpe, sobre una panqueca o simplemente con el cereal que más te guste.


INGREDIENTES:

  • 8 paraguayos grandes que no estén muy maduros
  • 2 rebanadas de jengibre fresco
  • ½ rama de canela
  • ½ estrella de anís estrellado
  • el jugo o zumo de un limón
  • 1 taza de vino blanco
  • ½ taza de agua
  • 4 a 6 cucharadas de azúcar
  • 2 a 4 frascos de vidrio grandes con tapa

Tablas de equivalencias de ingredientes líquidos e ingredientes secos.


PREPARACIÓN:

Lava, pela y corta los paraguayos en trozos medianos.


Te enseñaremos como pelar los paraguayos:

Corta una cruz en la piel de los paraguayos con la ayuda de un cuchillo bien afilado.

Introduce los paraguayos en agua bien caliente por 1 a 2 minutos. Sácalo e inmediatamente introdúcelos en agua bien fría. Verás como la piel se despega fácilmente y sin ningún tipo de esfuerzo.


Coloca los paraguayos en trozos dentro de una olla y prende el fuego. Cuando veas que la fruta comienza a cocinar, introduce el vino blanco y espera a que el alcohol se evapore. Luego, agrega el agua y el azúcar y espera a que se disuelva por completo. Añade la rama de canela, el anís estrellado, el jengibre y el jugo o zumo de limón y deja cocinar hasta que la fruta ablande, pero no se deshaga. Los trozos de paraguayos deben quedar todavía suaves y a la misma vez mantener su textura.

Cuando estén listos, apaga el fuego e introduces los paraguayos en almíbar dentro de los frascos de vidrio y los cierras bien.

Espera a que estén bien fríos para poder meterlos en la nevera.

¡Una vez más te deseamos buen provecho y hasta la próxima !!!