El ajo

El ajo, que pertenece a la familia de la cebolla, es oriunda de Asia. Sin embargo, todavía existen muchas contradicciones sobre el origen del mismo.

A lo largo de nuestra historia los egipcios le atribuían al ajo la valentía y la gallardía de sus faraones, se usó en las labores de momificación y como moneda; en Grecia se lo daban a sus atletas olímpicos antes de competir; en algunas regiones, ayudaba a mantener lejos a los vampiros, en otras a los parásitos; en la Edad Media se usaba con fines terapéuticos para combatir enfermedades bacterianas y luego, durante la Primera Guerra Mundial se empleó como antiséptico externo para desinfectar heridas.

Hoy en día, el ajo es cultivado y consumido en el mundo entero y no solo es utilizado en la gastronomía, si no que también es empleado como componente importante en muchas recetas farmacéuticas.

Su uso medicinal y naturista o artesanal se remonta a la antigüedad y hoy en día tiene una amplia utilización farmacológica siendo eficaz como:

  • antibiótico natural, ayudando a combatir un número significante de hongos, bacterias y virus;
  • en la prevención y control de enfermedades cardíacas, reduciendo la presión arterial y el colesterol;
  • actúa como antiinflamatorio;
  • incrementa el nivel de insulina en el cuerpo, reduciendo los niveles de azúcar en la sangre;
  • ayuda a reducir los riesgos de contraer algunos tipos de cáncer por sus contenidos antioxidantes;
  • incrementa ligeramente los niveles de serotonina en el cerebro, ayudando a combatir la depresión y el estrés;
  • tiene propiedades anticoagulantes, por lo que es recomendable NO consumirlo antes de una intervención quirúrgica o alguna extracción dental.

El ajo tiene un aroma y un sabor muy característico. Suele estar siempre presente en muchas recetas de la gastronomía internacional y es el protagonista principal de muchas recetas de la cocina mediterránea como el alioli, los guisos, la sopa de ajo, los gazpachos, el pesto, en verduras asadas, en ensaladas, en pescados, en carnes de aves, cordero, carnero, cabrito y cerdo, en salsas, en potajes y en yogures.

La variedades de ajo son:

  1. El ajo blanco que es el más tradicional, es de sabor y aroma bien fuerte.
  2. El ajo morado que recibe ese nombre porque la cáscara o piel que lo recubre es de color morado, es más tierno y delicado que el blanco.
  3. Los brotes o ajetes tiernos que son los más blandos y suelen ser preparados como espárragos.
  4. Actualmente está muy de moda el ajo negro, el cual es el resultado de la fermentación controlada bajo estrictas condiciones de humedad y de temperatura durante un varios meses.

Generalmente el consumir ajo crudo conlleva a una digestión un tanto pesada y a problemas de mal aliento. Te aconsejamos que para solucionarlo, le quites la semilla o tallito central antes de consumirlo. Otras opciones para rebajar el olor serían, masticar perejil fresco, beber jugo de limón o saborear una cucharadita de miel.

¡Buen provecho y hasta la próxima !!!

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