2 horas ¦ 8 personas ¦ dificultad

Entra el otoño muy bien acompañado del frío y la lluvia. Comenzamos a tener la modorra otoñal y la pesadez que caracteriza a ésta época del año. Sin embargo, afuera, aunque llueve y hace frío, en los mercados hace su aparición una de las grandes amigas de esta estación, ¡siii!, ¡así es!, es “la señora calabaza”, que vestida de muchos colores y rebosada de matices, pequeña o grandota, delgada, rechoncha o retorcida, nos brinda su fantasía aventurera e invita a preparar miles de platos para esta época. Es tan versátil que la puedes preparar como quieras y si tu gusto es adornar la casa, también puedes esculpirla con caras felices o tristes y rellenarla de mucha luz para que nos acompañe cuando la luz del sol se apague pronto.

Ahora manos a la obra que tenemos hambre y queremos llenar nuestro hogar de perfume otoñal y de calidez de fogón y horno.

Esta tarde vamos a preparar este bizcocho rústico de calabaza y almendras, o como se dice en mi país, ponqué de auyama y almendras que es toda una sensación.

INGREDIENTES:

  • 200 gr. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 200 gr. de azúcar morena o azúcar moscabada
  • 4 huevos separados a temperatura ambiente
  • 500 gr. de harina de trigo todo uso
  • 6-8 cucharadas de leche (dependiendo de la consistencia de la masa)
  • 300 gr. de calabaza rallada y exprimida
  • ½ cucharadita de canela molida
  • 1 cucharadita de macis o de nuez moscada
  • 1 cucharadita de jengibre
  • 2 sobres de azúcar vainillado o 1 cucharadita de extracto o esencia de vainilla
  • 1½ cucharadita de polvo de hornear o de levadura química (tipo Royal)
  • 1 cucharadita de sal
  • 50 gr. de almendras troceadas
  • 1 molde para tortas redondo de aprox. 22 cm. de diámetro
  • 2 cucharadas de azúcar de nevar o azúcar glasé para decorar

Tablas de equivalencias de ingredientes líquidos e ingredientes secos.

PREPARACIÓN:
Precalienta el horno a 350°F / 180°C (arriba y abajo).

Prepara el molde para tortas con mantequilla y harina o con papel antiadherente para hornos.

Lava, pela, saca las semillas y ralla la calabaza. Reserva aparte.

Monta a punto de nieve las claras de huevo y reserva.

En un recipiente grande mezcla la mantequilla, el azúcar morena y la vainilla. Bate bien hasta que la masa se vea cremosa.

Añade las yemas de huevo una a una y sigue batiendo.

Tamiza la harina, el polvo de hornear o levadura química, la sal y los incorporas en tres tandas intercalando con la leche. Verás que la masa se pone cada vez más compacta.

Agrega la canela molida, el macis o nuez moscada, el jengibre y bate solo hasta que los ingredientes estén integrados.

Ahora con la ayuda de un dedo mágico o con una paleta, agrega la calabaza rallada y las almendras troceadas y mezcla los ingredientes con movimientos envolventes.

Finalmente incorpora en tres tandas la clara de huevo a punto de nieve y sigue mezclando con movimientos envolventes y siempre en la misma dirección. Verás que ahora la masa está mucho más cremosa y suave.

Vierte la mezcla en el molde y lleva al horno por aprox. 90 minutos o hasta que al introducir un cuchillo o palito en el centro, éste salga limpio.

Saca del horno y espera unos 10 minutos antes de desmoldar.

Desmolda y la colocas sobre una rejilla para que se enfríe completamente.

Antes de servir, espolvorea azúcar de nevar o azúcar glasé para decorar.

Acompaña con un rico café, con un té de tu elección o con un vaso de leche bien frío.

Si te llega a sobrar bizcocho, lo puedes congelar sin ningún problema y tendrás para cuando te den esas tentaciones dulceras.

¡Buen provecho y hasta la próxima !!!

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