Pan dulce de calabaza
5 horas ¦ 18-20 panes (aprox. 210 calorías por ración) ¦ dificultad

La calabaza, grande o pequeña, de corteza robusta y prima hermana de la sandía, del melón, del pepino y del calabacín. Existen muchas variedades, sin embargo, las que se consumen por excelencia son la calabaza Butternut (curcubita moschata), la calabaza clásica (curcubita maxima), la Hokkaido y la Potimarron. Cualquiera que escojas será igual de buena, no solo por la cantidad enorme de propiedades nutricionales que tiene, si no también por ofrecernos la posibilidad de crear suculentos platos con ella.

Su componente principal es el agua lo que la convierte en un alimento con un aporte calórico muy reducido. Es excelente fuente de fibra y de vitaminas, por lo que es recomendada en dietas de control de peso. Sus semillas tan bien guardadas en su interior, son magníficas para prevenir muchas enfermedades y son origen del aceite que se extrae de ellas, el cual, sin ninguna duda, viene cargado de muchas propiedades que benefician nuestra salud.

La calabaza es un alimento muy versátil, tanto que la vemos en muchísimos platos salados y también en excelentes recetas dulces. Se puede consumir cruda, asada o hervida.

A nosotros nos encanta y ha sido parte de nuestro menú desde que estábamos muy pequeños. Es un producto de la tierra que aunque se consigue en el mercado durante todo el año, es en otoño que nos encanta prepararla de mil y una forma.

¡Disfruta más a menudo de este alimento tan versátil!

Vamos a la receta de hoy …


INGREDIENTES:

  • 675 gr. de harina de trigo todo uso (preferiblemente harina de fuerza)
  • 60 gr. de azúcar
  • 1 cucharada de miel de abejas
  • 25 gr. de levadura fresca de panadería o 1 sobre (7 gr.) de levadura seca de panadería
  • 50 ml. de agua tibia (nunca caliente)
  • ½ cucharadita de sal
  • 60 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 50 ml. de leche a temperatura ambiente
  • 250 ml. de puré de calabaza
  • ½ cucharadita de cinco especias chinas a tu gusto (si no tienes esta especia, prepara a tu gusto una mezcla de canela molida, anís estrellado, clavo de especia, hinojo, jengibre y pimienta de Sichuán)
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 2 huevos grandes enteros a temperatura ambiente
  • 1 sobre de azúcar vainillado o ½ cucharadita de extracto o esencia de vainilla
  • 1 chorrito de aceite para untar y dejar reposando la masa
  • nata líquida y leche suficiente para pincelar los panes
  • semillas de calabaza para decorar

Tablas de equivalencias de ingredientes líquidos e ingredientes secos.


PREPARACIÓN DEL PURÉ DE CALABAZA:

Unas horas antes de preparar los panes:

Limpia, pela y corta la calabaza en trozos. Cocínala en agua sin sal hasta que esté suave por aprox. 20 minutos o hasta que al introducir un palito de madera, éste entre con suavidad.

Si lo deseas, también la puedes hornear durante 40 minutos o hasta que al introducir un palito de madera, sientas que la calabaza esta blanda.

Una vez cocinada, trituras la calabaza hasta que obtengas un puré. Cuida de que no te queden grumos.

Coloca el puré dentro de un colador y escurres todo el líquido posible.

Reserva el puré en la nevera hasta que prepares el pan. Te puede durar hasta una semana en la nevera en perfectas condiciones.


COMENZAMOS CON LA ELABORACIÓN DE LOS PANES:

En un recipiente pequeño coloca la levadura fresca o la levadura seca, 1 cucharada de miel, 1 cucharadita de harina de trigo, el agua tibia (nunca caliente), revuelve bien y deja reposar por unos 10 a 15 minutos. Verás como la levadura empieza a tener actividad, comienza a crecer, genera bastante espuma y se convierte en una crema.

Mientras la levadura va trabajando, calienta un poco el puré de calabaza en una ollita o en el microondas y añades el azúcar, la vainilla, la mantequilla, la leche, la sal y las especias, y mezclas bien hasta que tengas todos los ingredientes bien entremezclados. Deja reposar.

En un recipiente grande coloca la harina de trigo tamizada, la mezcla de levadura y la mezcla del puré de calabaza, añades los dos huevos y con la ayuda de una amasadora eléctrica con varillas para amasar, integras todos los ingredientes y amasas durante 15 minutos a velocidad media-alta. Verás como se formando una bola compacta. Si la masa está aún húmeda, agrega un poco más de harina de trigo hasta que te quede elástica y manejable. Toca la masa con tu dedo y si éste queda limpio, significa que la masa está lista para dejarla reposar untada de un poquito de aceite y tapada con film plástico de cocina en un lugar tibio durante 2 horas o hasta que haya doblado su volumen.

Cuando la masa haya doblado su volumen, la sacas del recipiente y la amasas a mano sobre una superficie limpia y enharinada, hasta que quede elástica y brillante.

Forma un cilindro y divides la masa en 18 a 20 porciones que tengan más o menos el mismo peso.

Ahora, con cada porción, forma tiras delgadas de aprox. 15 cm. de largo cada una y haces un nudo. Igual como si estuvieras haciendo un nudo en una tira de tela o en un cordón.

Coloca los panes sobre papel antiadherente para hornos y éste sobre una bandeja.

Deja reposar los panes tapados con film plástico de cocina en un lugar tibio durante aprox. 1 hora.


Precalienta el horno a 180ºC / 350ºF (arriba y abajo).

Mezcla la nata líquida con la leche y pincela los panes. Decora con semillas de calabaza.

Lleva los panes al horno y hornea durante 30-35 minutos o hasta que estén dorados. Si a la mitad del tiempo del horneado (15 minutos) ves que la superficie se está dorando muy rápido, coloca encima un pedazo de papel antiadherente para hornos para evitar que se te quemen.

Saca del horno y deja enfriar por una media hora antes de comerlo.

Nosotros usualmente cuando horneamos pan lo hacemos en más cantidad y lo congelamos. De esa manera, tenemos pan fresco para toda la semana.

¡Una vez más te deseamos un buen provecho y hasta la próxima !!!

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